28 de diciembre de 2015

Las estúpidas propiedades del cristal

( Imagen de la red)


Pasa el tiempo lentamente y yo no olvido.
Los cristales en mi piel aún los siento
en las noches de silencios implacables.

Pasa el tiempo y no es la ira la que enciende
las palabras que más duelen si las digo;
es el peso de la voz de la distancia,
de la más pura razón incuestionable:
"Los cristales, si se rompen, no regresan".

Me entristezco en la torpeza de mis pasos,
cuando el tiempo que dolió entra en mi ahora
y me llena de palabras tan ajenas
a ese yo que siempre fui y ser no sabe.

Incapaz de hacer futuros en mi vida,
sólo puedo disfrutar de los instantes
y es así como camino: en el presente.

No me pidas que conjugue en otro tiempo;
he olvidado cómo hacerlo sin dañarme
y romper lo roto, es muerte es asegurada.